CORO
Ahí le tienes, que sale á punto de su palacio.
Los Mismos—Creonte
CREONTE
¿Qué ocurre de nuevo? Llego en hora oportuna de enterarme.
EL CENTINELA
¡Oh Príncipe! al hombre no le es dado jurar nada: pues con frecuencia nos convence de nuestro error una reflexión posterior. Yo juraba que jamás volvería á comparecer ante tí: de tal modo me habían aterrado tus amenazas; y sin embargo, por una inesperada felicidad (á ninguna dicha del mundo comparable) vuelvo ante tu presencia (á pesar de mis juramentos) trayéndote á esta joven á quien he sorprendido preparando la tumba para el cadáver. Esta vez no ha sido preciso echar suertes: el descubrimiento ha sido mío, únicamente mío. Ahora tú la cogerás y la examinarás y convencerás según te parezca. En cuanto á mí, me creo ya con derecho á ser declarado libre y absuelto.
CREONTE
¿Cómo y en qué lugar has encontrado esta joven que me traes presa?
EL CENTINELA
Se hallaba ella enterrando al muerto: ya lo sabes todo. ¿Lo quieres con más claridad?
CREONTE
¿Y tú sabes bien lo que te dices? ¿Te consta que es verdad?
EL CENTINELA
Como que la he visto yo mismo dando sepultura al difunto, á pesar de la prohibición. ¿Lo quieres con más claridad?
CREONTE
¿Y cómo se la ha visto? ¿Cómo ha sido cogida in fraganti?
EL CENTINELA
Antigone. Antonio G. Garbin. Madrid. 1889.