CORO
¡Cuánto hay que admirar en el mundo! Pero nada tan maravilloso como el hombre. Él, impulsado por los vientos tempestuosos, atraviesa el espumante Océano, y surca las olas que braman á su alrededor; él fatiga la Tierra, á esta venerable diosa inmortal y fecunda, desgarrando cada un año su seno con el arado que arrastra, ayudado del ganado caballar.
Antigone. Antonio G. Garbin. Madrid. 1889.