EL CENTINELA
¡Ojalá que se descubra el criminal!
Aparte.. Pero si no pudiere ser habido
y esto lo decidirá la suerte no me volverás tú á ver en tu presencia: bastantes gracias debo dar al Cielo, por haber escapado salvo, contra todo lo que yo me esperaba y me prometía.
Antigone. Antonio G. Garbin. Madrid. 1889.