HEMÓN
No; de ninguna manera; eso no lo creas nunca; ella no morirá delante de mí, ni tú tampoco verás ya mi cara ante tus ojos; para que te enfurezcas con los amigos que te quieran aguantar.
CORO
Ese hombre, ¡oh rey!, se ha ido apresuradamente, tomado de la cólera; y en su edad, la mente perturbada por la pasión, es cosa grave.
CREONTE
Ido ya, que haga lo que le plazca y se enorgullezca más de lo que debe el hombre; que a estas dos muchachas no las librará de la muerte.
CORO
¿Pues a las dos piensas matar?
CREONTE
A la que no ha tocado el cadáver, no; bien me lo adviertes.
CORO
¿Y con qué clase de suplicio piensas que muera?
CREONTE
Llevándola a sitio donde no se vea huella humana, haré que la encierren viva en una pétrea caverna, con el alimento preciso para evitar el sacrilegio, a fin de que la ciudad se libre del crimen de homicidio. Y una vez allí, si implora a Plutón, que es el único a quien adora entre los dioses, tal vez alcance el que la libre de la muerte; o mejor, conocerá, pero ya tarde, que es trabajo superfluo rendir culto a los manes.
CORO
Antigone. Sófocles. Madrid. 1921.
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