ISMENA
No es que las desprecio, Antigona mía, pero me considero impotente para obrar contra la voluntad de una ciudad entera.
ANTÍGONA
Eso pretestarás tú en buen hora... yo me marcho á erigir á mi hermano amadísimo su sepulcro.
ISMENA
¡Ay, tiemblo, tiemblo por tí, desventurada!
ANTÍGONA
No te inquietes por mi. Cuidate sólo de enderezar tu suerte.
ISMENA
Pero al menos no descubras á nadie tus proyectos; ocúltalos con la mayor reserva... por mi parte, encerrado quedará en mi pecho.
ANTÍGONA
¡Ira del cielo!... ya puedes apresurarte á vociferarlos. Te harás todavía más aborrecible si los callas, si no corres á divulgarlos por todo el mundo.
ISMENA
Tienes el corazón ardiente en cosas que lo hielan de espanto.
ANTÍGONA
En cambio, sé que satisfago á aquellos á quienes tengo el deber de hacerme grata.
ISMENA
¡Y si te fuera siquiera posible!..... empero intentas lo que es superior á tus fuerzas.
ANTÍGONA
¡Bien! desistiré sólo cuando esas fuerzas me faltaren.
ISMENA
Desde el principio debemos renunciar á aquello que supera nuestro poder.
ANTÍGONA
Si continúas en ese lenguaje, obtendrás mi aborrecimiento por un lado, y por otro..... algún día yacerás junto al muerto odiada con justicia. Déjame con mi funesta temeridad sufrir los males que me aguarden; pues no habría para mi nada tan afrentoso como el no morir honrosamente.
ISMENA
Puesto que tú lo quieres..... parte, hermana imprudente;..... pero, en realidad, amiga de tus amigos.
Se van ambas, por diferente lado. Sube el coro compuesto de los ancianos ó senadores de Thebas).
CORO
Antigone. Antonio G. Garbin. Madrid. 1889.